El nacimiento, ese
momento fundante y único que debería ser tratado con sumo respeto, dignidad y
cuidado, donde cada acto debería ser pensando para honrar y celebrar la vida,
se ha transformado en una de las peores torturas que habremos de padecer. El/la
bebé viene del placer y el bienestar y en segundos queda frágil y vulnerable en
manos del maltrato y la violencia y no existe justificación ni ética ni
científica para tal atropello, tan solo la inercia y costumbre de un sistema de
atención perinatal construido a espaldas del bienestar, las necesidades y los
derechos de la díada. Pero lejos de lo que se cree, el/la bebé si tiene voz y
grita con sus células cada una de sus necesidades.
Por Violeta Osorio, Rosana Mazur, Marcia Cortese El kiosquito del Parto Respetado… El parto planificado en domicilio (PPD) no es el negocio del parto respetado, básicamente porque no se paga por respeto. En el PPD el pago está ligado a los honorarios del equipo obstétrico, NO al modelo o la calidad de su atención o al respeto por los derechos de la mujer y su familia. No existen montos “diferenciales” Se paga por un servicio particular, ya que el estado no ha querido ni quiere reconocerlo y de esta manera niega el acceso a derechos legales y constitucionales de salud y autonomía de las personas. El negocio del parto respetado es lo que sucede actualmente en el sector privado de salud cuando profesionales y equipos obstétricos le piden a la mujer/familia un monto extra por fuera de la cuota que ya paga por su obra social o prepaga para garantizar que sus derechos “sean cumplidos”; dicho sea de paso no se trata del negocio particular de ese profesional o equipo obsté...
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